Resumen del trabajo publicado en la sección de Educación Continua, del Journal of Nuclear Medicine de Mayo del 2000, Vol. 41, #5, pág. 863-873.

Michael G. Stabin y Hazel B. Breitz

Departamento de Energía Nuclear, Universidade Federal de Pernambuco, Recife, Brasil; y Departamento de Medicina Nuclear, Virginia Mason Medical Center, Seattle, Washington, USA.


La excreción láctea de radiofármacos y su consiguiente ingestión por el lactante, ha sido motivo de preocupación durante muchos años. La ingestión de material radiactivo por el lactante puede ocasionar una dosis de radiación significativa a algunos órganos del niño, por lo que se han publicado distintas guías sugiriendo conductas en éstos casos. Además, puede existir una dosis adicional de radiación al niño debido a su proximidad con la madre a la que se han administrado radionucleidos, ya sea para estudios diagnósticos como para tratamiento de distintas afecciones. Este tópico involucra la evaluación del balance riesgo-beneficio de la interrupción del amamantamiento y su justificación. 

De acuerdo con los datos existentes publicados, hay una gran variabilidad en la concentración de un mismo radiofármaco administrado a la madre en la leche, no sólo entre distintos autores, sino también en el mismo paciente inyectado o ingerido en distintas oportunidades. Existe menor variabilidad cuando se tiene en cuenta el “clearance”.

La captación en el tejido mamario y su excreción en la leche es bastante rápida. La mayoría de los radiofármacos muestran la concentración mayor en el primer período de “lleno” glandular, habitualmente dentro de las 4 hs luego de su administración. Cuando el isótopo está unido en forma estable a su portador (p.Ej. células sanguíneas), la captación pico es más tardía y el clearance más lento.

La excreción láctea depende del compuesto administrado y del volumen de producción y excreción, ya que sería mayor en las mujeres que manejan cantidades aumentadas.

Con algunas excepciones, menos del 10% de la dosis administrada es excretada en la leche. Las estimaciones típicas son entre 0.3% a 5%. En un caso el Tecnecio libre alcanzó al 10% de la dosis inyectada. Sólo el I 131 como INa y el citarto de Ga 67 tiene excreciones acumulativas mayores del 10%, aunque éste último no se absorbería significativamente por el tracto gastrointestinal del niño.

En los compuestos marcados con Tc99m, es poco probable que se produzca su excreción láctea en forma intacta, siendo el mecanismo más probable la excreción de Tc99m libre desmarcado de la molécula original, o como impureza, habitualmente <del 10%. 

El I 131 es excretado activamente por la leche materna y es captado fundamentalmente por la glándula tiroides del niño.

En 9 de 25 radiofármacos considerados en éste artículo, se consideró aconsejable alguna interrupción de la lactancia, parcial o total, con el criterio de no superar una dosis equivalente de 1mSv (100mrem) al niño. Para 3 de éstos 9 radiofármacos se aconseja la interrupción completa de la lactancia: I 131 (INa), I 123 (INa) (siempre y cuando tenga contaminación con I 125) y Ga 67, debido a que la interrupción sería prohibitivamente prolongada o la dosis al niño lo suficientemente grande.

Un resumen de las recomendaciones sería:

Ga67 (5 mCi o 185MBq), I131 (dosis terapéutica de 150 mCi o 5550 MBq) y I123 (0.4 mCi o 14.8 MBq): interrupción permanente.

Para Tc99m MAA para perfusión pulmonar (4 mCi o 148 MBq), Tc99m Glóbulos rojos (20 mCi 0 740 MBq) para estudios de pool sanguíneo y ventriculogramas: 12 hs de interrupción.

Para Tc99m pertecnetato (5 mCi o 185 MBq), para centellogramas de tiroides y otras indicaciones: interrupción por 4 hs.

Para I123-MIBG (10 mCi o 370 MBq), para estudios de feocromocitomas, etc y Tc99m leucocitos (5mCi o 185 MBq) para estudios de procesos infecciosos: 48 hs.

Para Tl201, para estudios de perfusión miocárdica (3 mCi o 111 MBq): 96 hs. 

El resto de los radiofármacos empleados habitualmente en diagnóstico en Medicina Nuclear, no requieren ningún tipo de suspensión. 

COMENTARIO. Es relativamente frecuente la necesidad de administrar radiofármacos a mujeres en el post parto inmediato o mediato, tanto por razones diagnósticas como de tratamiento. En todos los casos se deberá evaluar el costo-beneficio de ésta aplicación, teniendo en cuenta la patología de la madre, la urgencia, otros estudios no radiactivos alternativos, etc por la eventual irradiación al lactante. Los datos publicados en la bibliografía y en el artículo que se comenta, permiten aconsejar con fundamentos científicos a la madre acerca de la suspensión parcial y por cuánto tiempo, o total de la lactancia. Al médico que indica un estudio de Medicina Nuclear en una paciente en lactancia, le permite actuar confiablemente con ésta indicación.