Aunque existen pocos estudios sobre el tratamiento de la depresión en pacientes que simultáneamente presentan alcoholismo y drogadicción, los antidepresivos suelen producir mejoría de ambos trastornos.
El trastorno de depresión mayor suele ocurrir en forma concomitante con el abuso de sustancias, particularmente de alcohol, y el curso clínico de cada uno de estos trastornos parece complicarse por el otro. Los pacientes con estas asociaciones tienden a presentar depresión más grave que aquellos que sólo tienen depresión mayor.


Prevalencia de trastornos depresivos y de abuso de sustancias
El abuso de sustancias puede producir síntomas de depresión y otros síntomas psiquiátricos. Este fenómeno ha llevado al desarrollo de diagnósticos tales como “trastornos del humor inducidos por sustancias o alcohol”, lo cual sugiere que los síntomas psiquiátricos son causados por la sustancia y no por una enfermedad psiquiátrica subyacente. Sin embargo, datos recientes ponen en duda la utilidad clínica de este concepto, y sugieren que los pacientes con trastornos del humor inducidos por sustancias tienen la misma probabilidad de episodios relacionados con el humor que los enfermos con trastornos del humor independientes de sustancias que al mismo tiempo presentan alguna adicción. Para ambos grupos, la recurrencia de depresión es común y es más probable que ocurra independientemente de la adicción.
Se ha sugerido, comenta el autor, que un 60% de los trastornos del humor en individuos con alcoholismo o drogadependencia son inducidos por la sustancia (ocurren exclusivamente durante el consumo), pero los estudios epidemiológicos más recientes sugieren en cambio que la mayoría son independientes del uso de sustancias. La encuesta nacional realizada por el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol de los Estados Unidos es el estudio más grande de comorbilidad realizado hasta el momento (n = 43.093). Aproximadamente el 9% de los encuestados tuvo trastornos del humor independientes en el año previo y cerca del 9% tuvieron abuso de sustancias. Cerca del 20% de las personas con alguna adicción actual tenían al menos un trastorno del humor independiente también actual.


Curso clínico de la depresión concomitante con abuso de sustancias
La asociación de adicciones se relaciona con mayor frecuencia de episodios depresivos, mayor gravedad de los síntomas, menor funcionalidad y mayor tendencia suicida. La depresión, tratada o no tratada, predice fuertemente la recaída en la bebida en las personas con alcoholismo, y lo mismo parece aplicarse a la drogadicción. En un estudio se halló que las personas con depresión con antecedentes de alcoholismo tenían con mayor frecuencia antecedentes de haber sufrido maltrato infantil, tabaquismo e intentos suicidas que las personas sin antecedentes de adicción. Este hallazgo plantea el interrogante de si la evolución más desfavorable de la enfermedad en pacientes con esta asociación de adicciones es producto de factores distintos al propio abuso de sustancias.


Respuesta al tratamiento
Varias cuestiones metodológicas, complican la interpretación de los datos provenientes de estudios sobre el tratamiento de los trastornos del humor en pacientes que simultáneamente presentan una adicción. En primer lugar, con el objetivo de aumentar la validez interna de los estudios, casi todos los ensayos controlados con placebo acerca del uso de antidepresivos en la depresión mayor han excluido a personas con abuso de sustancias. En segundo lugar, los estudios sobre depresión en personas alcohólicas o adictas han incluido por lo general a individuos con síndromes de dependencia, pero no durante el consumo, lo cual puede ser poco representativo de la población con asociación de adicciones. En tercer lugar, no existe una definición uniforme de depresión en todos los estudios.
Se cuenta con unos pocos ensayos bien diseñados y con adecuado poder estadístico para guiar el tratamiento de la depresión asociada con drogadicción y alcoholismo. Una revisión citada por el autor halló que el tratamiento antidepresivo tiene pocos efectos sobre los síntomas depresivos de los pacientes con trastornos depresivos unipolares y trastornos concomitantes del uso de sustancias y de alcohol. Este tratamiento tiene además poca capacidad de reducir el uso de alcohol o drogas en estos pacientes. La revisión indicó además que los antidepresivos pueden ser útiles en estos casos cuando se los usa en dosis adecuadas, por un tiempo adecuado (al menos 6 semanas) y en enfermos con diagnóstico bien establecido. La eficacia de los antidepresivos fue mayor en los pacientes alcohólicos que en los drogadictos, pero aun así el efecto en estos últimos mantuvo su significación. Otro estudio reveló que las estrategias para mejorar el curso clínico de los pacientes con depresión –mayor prescripción de medicamentos y orientación para mejorar su adherencia a la terapia– logran ese objetivo en forma independiente de la presencia alcoholismo o drogadicción. Por último, algunos estudios pequeños sobre el tratamiento continuado con antidepresivos en pacientes con trastornos de abuso concomitantes apoyan el tratamiento prolongado, aunque los resultados no son definitivos.


    Año X, N° 157, Septiembre 2009